" ¿Y tu
alma? ¿Dónde crees que haya ido? -Debe andar vagando por la tierra como tantas
otras; buscando vivos que recen por ella. Tal vez me odie por el mal trato que
le di; pero eso ya no me preocupa. He descansado del vicio de sus
remordimientos. Me amargaba hasta lo poco que comía, y me hacía insoportables
las noches llenándomelas de pensamientos intranquilos con figuras de condenados
y cosas de ésas. Cuando me senté a morir, ella me rogó que me levantara y que
siguiera arrastrando la vida, como si esperara todavía algún milagro que me
limpiara de culpas. Ni siquiera hice el intento: “Aquí se acaba el camino -le
dije-. Ya no me quedan fuerzas para más.” Y abrí la boca para que se fuera. Y
se fue. Sentí cuando cayó en mis manos el hilito de sangre con que estaba
amarrada a mi corazón."
Pedro Páramo - Juan Rulfo


