domingo, 7 de junio de 2026

del silencio y el orden

 "Los días, las semanas y los meses que pasaba en casa de mi abuela satisfacían probablemente la apremiante necesidad que he sentido toda mi vida de silencio, de regularidad, de orden. Jugaba solo y no echaba de menos la compañía. Abuela se sentaba ante el escritorio del comedor, vestida de negro, con un gran delantal de rayas azules.  Leía un libro, llevaba sus cuentas o escribía cartas; la plumilla de acero raspaba levemente el papel. Lalla trabajaba en la cocina, canturreando un poco para sí misma. Yo, inclinado sobre mi teatro de muñecos, levantaba gozoso el telón sobre el oscuro bosque de Caperucita o el iluminado salón de baile de la Cenicienta. 

Mi juego se adueñaba del espacio escénico, mi imaginación lo poblaba."

La linterna mágica - Ingmar Bergman



jueves, 4 de junio de 2026

flor del camino

 ¡Qué pura, Platero, y qué bella es esta flor del camino! Pasan a su lado

todos los tropeles—los toros, las cabras, los potros, los hombres—, y ella, tan

tierna y tan débil, sigue enhiesta, malva y fina, en su vallado triste, sin

contaminarse de impureza alguna.

Todos los días, cuando, al empezar la cuesta, tomamos el atajo, tú la has

visto en su puesto verde. Ya tiene a su lado un pajarillo, que se levanta—¿por

qué?—al acercarnos; o está llena, cual una breve copa, del agua clara de una

nube de verano; ya consiente el robo de una abeja o el voluble adorno de una

mariposa.

Esta flor vivirá pocos días, Platero, pero su recuerdo ha de ser eterno. Será

su vivir como un día de tu primavera, como una primavera de mi vida. ¡Ay!

¿Qué le diera yo al otoño, Platero, a cambio de esta flor divina, para que ella

fuese, diariamente, el ejemplo sencillo de la nuestra?

Platero y yo - Juan Ramón Jiménez



jueves, 28 de mayo de 2026

recipientes del olvido

 

“El mundo de sus ancestros fue para Kafka tan trascendental como el de los hechos importantes. Y este mundo, al igual que los árboles totémicos de los primitivos, conduce, descendiendo, hasta los anímales. No sólo para Kafka aparecen los animales como recipientes de olvido. En el profundo “Rubio Eckbert” de Tieck, el nombre olvidado -Strohmian- de un perrito, es la clave de una culpa misteriosa. Por lo tanto, se comprende que Kafka no se cansara jamás de acechar a lo olvidado en los animales. No son nunca un objeto en sí pero nada es posible sin ellos. Recuérdese al “Artista del hambre”, que, estrictamente hablando, no era más que un obstáculo en el camino a los establos. ¿No vemos acaso cómo cavilan, el animal en la “construcción” o el “topo gigante” mientras cavan? Aun así, en la otra cara de esta manera de pensar existe algo muy incoherente. Hay un vaivén inconcluso que lleva de una preocupación a otra, se degustan todas las angustias en un aleteo atolondrado propio de la desesperación. Por ello en Kafka aparecen también las mariposas; “El cazador Gracchus”, cargado de una culpa de la que nada quiere saber, "se convirtió en mariposa". "No se ría", dice el cazador Gracchus. Pero una cosa es cierta: de entre todas las criaturas de Kafka, los animales son los que más tienden a la reflexión."

Kafka - Walter Benjamin