viernes, 18 de septiembre de 2026

el amanecer de las cosas


"Los estudiosos, pues, no habitan los lugares del estudio de cualquier manera. En ellos celebran sus ceremonias; ceremonias del interior. Y son esos rituales y ceremonias los que hacen que el tiempo se organice, que se arme de una determinada manera. Hannah Arendt decía en La condición humana que los rituales proporcionan estabilidad y que las cosas del mundo tienen la función de estabilizar, o aquietar, la vida humana. Nosotros podemos cambiar (somos y no somos los mismos siempre) pero, al mismo tiempo, establecemos una relación duradera con las cosas, con esta mesa de trabajo, con esta silla en la que me siento, con este cuarto donde leo y escribo. Construimos un mundo propio, nuestro mundo íntimo: Abandonada a sí misma —dice Arendt— o descartada del mundo humano, la silla volverá a ser madera, la madera se deshará y volverá a la tierra, de dónde surgió el árbol que fue talado para convertirse en el material sobre el que trabajar y con el que construir"

 La casa en la casa - Fernando Bárcena



domingo, 13 de septiembre de 2026

asociaciones populares

“Recordó el incidente que había hecho que Lenin se convirtiera en alguien con identidad propia, el momento en que Estha y ella dejaron de verlo como un simple pliegue del sari de su madre. Estha y ella tenían cinco años, y Lenin unos tres o cuatro.  Se encontraron en la clínica del doctor Verghese Verghese (el pediatra y manoseador de madres más importante de Kottayam).  Rahel estaba con Ammu y Estha (que había insistido en ir con ellas).  Lenin estaba con Kalyani, su madre.  Tanto Rahel como Lenin tenían el mismo problema:  un cuerpo extraño alojado en la nariz.  Ahora parecía una coincidencia extraordinaria, pero en su momento no había tenido nada de insólito.  Era curioso cómo podían encontrarse connotaciones políticas hasta en lo que los niños eligen para meterse en la nariz.  Ella, nieta de un Entomólogo Imperial; él, hijo de un trabajador militante del Partido Comunista.  Ella, una cuenta de cristal, él, un garbanzo verde.”

El dios de las pequeñas cosas- Arundhati Roy

 


lunes, 7 de septiembre de 2026

los caminos del mar

 “Tristeza de sentirme aún tan vulnerable.  Dentro de veinticinco años, tendré cincuenta y siete.  Así que me quedan veinticinco años para hacer mi obra y encontrar lo que busco.  Después la vejez y la muerte.  Yo sé lo que es más importante para mí.  Y aún encuentro la manera de ceder a las pequeñas tentaciones, de perder tiempo en conversaciones vanas o en callejeos estériles.  He dominado dos o tres cosas en mí.  Pero qué lejos estoy de esa superioridad que tanto necesito.

Maravillosa noche en el Atlántico.  Esa hora que va del sol que desaparece a la luna apenas naciente, del oeste aún luminoso al este ya oscuro.  Sí, he amado mucho al mar…esa inmensidad tranquila…esos surcos recubiertos…esos caminos líquidos.  Por primera vez, un horizonte a la medida del aliento del hombre, un espacio tan grande como su audacia.  Siempre me he visto desgarrado entre mi apetito de los seres, la vanidad de la agitación y el deseo de hacerme igual a esos mares de olvido, a esos silencios desorbitados que son como el encanto de la muerte.  Siento inclinación por las vanidades del mundo, por mis semejantes, por los semblantes, pero, al lado del siglo, tengo una regla mía que es el mar y todo lo que en este mundo se le parece.  ¡Oh, dulzura de las noches!  Cuando las estrellas oscilan y se deslizan por encima de los mástiles, y ese silencio en mí, ese silencio por fin que me libera de todo ….”

Diarios de viaje - Albert Camus

 pintura de  J. Sorolla