jueves, 28 de mayo de 2026

recipientes del olvido

 

“El mundo de sus ancestros fue para Kafka tan trascendental como el de los hechos importantes. Y este mundo, al igual que los árboles totémicos de los primitivos, conduce, descendiendo, hasta los anímales. No sólo para Kafka aparecen los animales como recipientes de olvido. En el profundo “Rubio Eckbert” de Tieck, el nombre olvidado -Strohmian- de un perrito, es la clave de una culpa misteriosa. Por lo tanto, se comprende que Kafka no se cansara jamás de acechar a lo olvidado en los animales. No son nunca un objeto en sí pero nada es posible sin ellos. Recuérdese al “Artista del hambre”, que, estrictamente hablando, no era más que un obstáculo en el camino a los establos. ¿No vemos acaso cómo cavilan, el animal en la “construcción” o el “topo gigante” mientras cavan? Aun así, en la otra cara de esta manera de pensar existe algo muy incoherente. Hay un vaivén inconcluso que lleva de una preocupación a otra, se degustan todas las angustias en un aleteo atolondrado propio de la desesperación. Por ello en Kafka aparecen también las mariposas; “El cazador Gracchus”, cargado de una culpa de la que nada quiere saber, "se convirtió en mariposa". "No se ría", dice el cazador Gracchus. Pero una cosa es cierta: de entre todas las criaturas de Kafka, los animales son los que más tienden a la reflexión."

Kafka - Walter Benjamin









jueves, 16 de abril de 2026

los absurdos de la vida no necesitan parecer verosímiles

 Yo sonreía Me sonreía ahora de todo, y a todo le sonreía Sonreía a los árboles del campo, que me salían al encuentro con peregrinas actitudes en su fuga ilusoria; a las villas desperdigadas acá y allá, donde me placía imaginarme colonos con las mejillas hinchadas de tanto soplar contra la niebla, enemiga de los olivos, y con los puños alzados al cielo, que no se dignaba enviarles agua; y les sonreía también a las avecinas, que se desbandaban, asustadas de aquel fragoroso monstruo negro que se les venía encima; al vibrar de los hilos telegráficos, por los cuales se transmitían a los periódicos ciertos infundios, como el de mi suicidio en el molino de La Cabaña; a las pobres guardabarreras, que mostraban al paso del tren la banderita enrollada, preñadas y con el sombrero del marido a la cabeza.

Hasta que de pronto hube de reparar en el anillo de casado que llevaba todavía en el anular de la mano Hízome aquello una impresión violentísima; cerré los ojos, me cogí la mano aquella con la otra, tirando a quitarme aquél aro de oro como a hurtadillas.

El difunto Matías Pascal - Luigi Pirandello




jueves, 26 de marzo de 2026

caminando se ve el suelo

 "Llegó a casa. Eran las diez, los jueves no cerraba la librería hasta las nueve, algo cansado ya, y a las nueve y media, después de bajar las persianas de los escaparates y de la entrada, volvía en una media hora por el camino que atravesaba el parque, pues, si bien tardaba más que por las calles, después de tantas horas en el trabajo, andar le sentaba bien. El parque no estaba cuidado; al ligustro sin podar, el arriate de rosas cubierto de hiedra; pero olía bien, a rododendros o lilas, a tilo o a ailanto, a hierba cortada o a tierra húmeda. Seguía ese itinerario tanto en verano como en invierno, hiciera el tiempo que hiciese. Cuando llegaba a casa, de la la rabia y las preocupaciones del día ya no quedaba nada."

La nieta - Bernard Schlink