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“Quisiera hacerle una pregunta- le dije
despacio. –
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¿De qué se trata?
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Es sobre los obsequios… ¿Cómo los elige?
Respecto a la selección de
libros, sus muchos años de experiencia e intuición podían llevarla a pensar que
esos eran los adecuados para cada visitante.
Pero resultaba imposible que supiera que yo me iba a encontrar unos
cangrejos en el supermercado o hablaría de una carrera de cangrejos con mi
hija.
Yo me esperaba que tuviera una
sorprendente técnica secreta, pero ella me respondió con total naturalidad:
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Al azar.
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¿Cómo?
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Dicho con más gracia: dicho según me
viene la inspiración…
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¿La inspiración?
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Si eso le ha llevado a algún lado, me
alegro. Me alegro mucho.
La señora Komachi me miró fijamente.
Ahora bien, no se trata de que yo sepa algo ni que se lo
quiera conferir. Todos ustedes descubren
por sí mismos el significado de los obsequios que les doy. Con los libros es igual. El lector relaciona algunas palabras del
libro consigo mismo de un modo que no tiene nada que ver con la intención de
quien lo escribió, y así es como obtiene algo único para él. “
La biblioteca de los nuevos comienzos – Michiko Aoyama


