"Los
estudiosos, pues, no habitan los lugares del estudio de cualquier manera. En
ellos celebran sus ceremonias; ceremonias del interior. Y son esos rituales y
ceremonias los que hacen que el tiempo se organice, que se arme de una
determinada manera. Hannah Arendt decía en La condición humana que los rituales
proporcionan estabilidad y que las cosas del mundo tienen la función de
estabilizar, o aquietar, la vida humana. Nosotros podemos cambiar (somos y no
somos los mismos siempre) pero, al mismo tiempo, establecemos una relación
duradera con las cosas, con esta mesa de trabajo, con esta silla en la que me
siento, con este cuarto donde leo y escribo. Construimos un mundo propio,
nuestro mundo íntimo: Abandonada a sí misma —dice Arendt— o descartada del mundo
humano, la silla volverá a ser madera, la madera se deshará y volverá a la
tierra, de dónde surgió el árbol que fue talado para convertirse en el material
sobre el que trabajar y con el que construir"
La casa en la casa - Fernando Bárcena


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