miércoles, 1 de julio de 2026

Ante dos obligaciones

 

_ ¡Defenderse! ¿Cómo puede uno defenderse? Son más fuertes que cualquiera, son los más fuertes del mundo entero.

_ ¡No es verdad! Sólo serán fuertes mientras el mundo lo quiera. El individuo es siempre más fuerte que la idea, pero debe seguir siendo fiel a sí mismo, a su propia voluntad. Debe saber que es un ser humano y que quiere seguir siéndolo, sólo entonces aquellas palabras que lo rodean, con las cuales hoy día adormecen a las personas, palabras como patria, deber, heroísmo, mera retórica que apesta a sangre, a sangre humana caliente y viva. Sé honesto, ¿es la patria tan importante para ti como tu vida? Una provincia que cambia a su ilustre monarca, ¿es tan querida como tu mano derecha, la misma con la que pintas? ¿Crees en alguna justicia fuera de la invisible que construimos en nosotros, con nuestros propios pensamientos y nuestra sangre?

La obligación - Stefan Zweig




domingo, 7 de junio de 2026

del silencio y el orden

 "Los días, las semanas y los meses que pasaba en casa de mi abuela satisfacían probablemente la apremiante necesidad que he sentido toda mi vida de silencio, de regularidad, de orden. Jugaba solo y no echaba de menos la compañía. Abuela se sentaba ante el escritorio del comedor, vestida de negro, con un gran delantal de rayas azules.  Leía un libro, llevaba sus cuentas o escribía cartas; la plumilla de acero raspaba levemente el papel. Lalla trabajaba en la cocina, canturreando un poco para sí misma. Yo, inclinado sobre mi teatro de muñecos, levantaba gozoso el telón sobre el oscuro bosque de Caperucita o el iluminado salón de baile de la Cenicienta. 

Mi juego se adueñaba del espacio escénico, mi imaginación lo poblaba."

La linterna mágica - Ingmar Bergman



jueves, 4 de junio de 2026

flor del camino

 ¡Qué pura, Platero, y qué bella es esta flor del camino! Pasan a su lado

todos los tropeles—los toros, las cabras, los potros, los hombres—, y ella, tan

tierna y tan débil, sigue enhiesta, malva y fina, en su vallado triste, sin

contaminarse de impureza alguna.

Todos los días, cuando, al empezar la cuesta, tomamos el atajo, tú la has

visto en su puesto verde. Ya tiene a su lado un pajarillo, que se levanta—¿por

qué?—al acercarnos; o está llena, cual una breve copa, del agua clara de una

nube de verano; ya consiente el robo de una abeja o el voluble adorno de una

mariposa.

Esta flor vivirá pocos días, Platero, pero su recuerdo ha de ser eterno. Será

su vivir como un día de tu primavera, como una primavera de mi vida. ¡Ay!

¿Qué le diera yo al otoño, Platero, a cambio de esta flor divina, para que ella

fuese, diariamente, el ejemplo sencillo de la nuestra?

Platero y yo - Juan Ramón Jiménez