jueves, 26 de marzo de 2026

caminando se ve el suelo

 "Llegó a casa. Eran las diez, los jueves no cerraba la librería hasta las nueve, algo cansado ya, y a las nueve y media, después de bajar las persianas de los escaparates y de la entrada, volvía en una media hora por el camino que atravesaba el parque, pues, si bien tardaba más que por las calles, después de tantas horas en el trabajo, andar le sentaba bien. El parque no estaba cuidado; al ligustro sin podar, el arriate de rosas cubierto de hiedra; pero olía bien, a rododendros o lilas, a tilo o a ailanto, a hierba cortada o a tierra húmeda. Seguía ese itinerario tanto en verano como en invierno, hiciera el tiempo que hiciese. Cuando llegaba a casa, de la la rabia y las preocupaciones del día ya no quedaba nada."

La nieta - Bernard Schlink 



domingo, 8 de marzo de 2026

entre el Cielo y el suelo

 "Y todo fue culpa de un maldito sueño. He tenido dos: a uno de ellos le llamo el "bendito y al otro el "maldito". El primero fue el que me hizo soñar que había tenido un hijo. Y mientras viví, nunca dejé de creer que fuera cierto; porque lo sentí entre mis brazos, tiernito, lleno de boca, de ojos y de manos; durante mucho tiempo conservé en mis dedos la impresión de sus ojos dormidos y el palpitar de su corazón.

¿ Cómo no iba a pensar que aquello fuera verdad?  Lo llevaba conmigo adondequiera que iba, envuelto en mi rebozo, y de pronto lo perdí. En el Cielo me dijeron que se habían equivocado conmigo. Que me habían dado un corazón de madre, pero un seno de una cualquiera. Ese fue el otro sueño que tuve. Llegué al Cielo y me asomé a ver si entre los ángeles reconocía la cara de mi hijo. Y nada. Todas las caras eran iguales, hechas del mismo molde. Entonces pregunté. Uno de aquellos santos se me acercó y, sin decirme nada, hundió una de sus manos en mi estómago como si la hubiera hundido en un montón de cera. Al sacarla me enseñó algo así como una cáscara de nuez: "Esto prueba lo que te demuestra".

Tú sabes cómo hablan raro allá arriba; pero se les entiende. Les quise decir que aquello era sólo mi estómago engarruñado por las hambres y por el poco comer;  pero otro de aquellos santos me empujó por los hombros y me enseñó la puerta de salida: "Vé a descansar un poco más a la tierra, hija, y procura ser buena para que tu Purgatorio sea menos largo."

Pedro Páramo - Juan Rulfo







fotografía: Dora Maar

viernes, 6 de marzo de 2026

detenerse en el pensamiento

 Roberto: "Hay un libro maravilloso de Erich Auerbach llamado Mimesis  que aborda entre otras cosas, una característica esencial de la literatura: su capacidad de "lentificar" los procesos de la vida. Auerbach muestra cómo, al permitir esta suerte de cámara lenta, el relato permite investigar, explorar y profundizar en lo que ocurre. Así el relato presenta siempre en cámara lenta el transcurrir de la historia, algo que en realidad es imposible. Solo en la medida en que lentificas el tiempo puedes reflexionar con propiedad sobre él y explorar los sentimientos y las pasiones, un beso y un abrazo. Y creo que esa es una de las razones por la cual muchos escritores creen que escribiendo entienden mejor el mundo."

Diálogo de conversos - Roberto Ampuero / Mauricio Rojas