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domingo, 24 de agosto de 2025

sentimientos a la carta

 "Ana no abrigaba sentimientos particularmente intensos de amor por los niños, como los tenía por los gatos, los perros y las patronas gordas. Nunca le tomó gran cariño a Edgar y Jane Wadsmith. Naturalmente, prefería al niño, porque a los niños varones les encanta que hagan las cosas por ellos, y los hagan sentir cómodos y los llenen de comida, mientras que en la niña debía enfrentar lo femenino, la sutil oposición, que siempre se manifiesta tan temprano en la naturaleza de las mujeres."

Tres vidas- Gertrude Stein

foto Sergio Larraín



viernes, 3 de noviembre de 2017

¿en qué se basa la amistad?

“La señora Lehntman necesitaba de Ana tanto como Ana de ella, pero la señora Lehntman estaba más dispuesta a arriesgar la pérdida de Ana, y así el poder de control de la buena Ana fue debilitándose.
En la amistad, el poder siempre llega a una curva descendente.  El poder que uno tiene para dirigir va creciendo hasta que llega el momento en que uno ya no gana, y aún cuando no haya perdido en realidad, desde el momento en que la victoria no es segura, el poder de uno deja de ser fuerte.  Sólo en  una relación tan íntima como el matrimonio puede esa influencia ascender  y volverse cada vez más fuerte con el paso de los años, sin declinar nunca. Sólo sucede así cuando no hay manera de escapar.
La amistad se basa en el favor. Siempre hay peligro de una ruptura o de que un poder mayor  se interponga. La influencia solo sigue una continua marcha ascendente cuando ninguno de los dos puede zafarse.
Ana quería mucho a la señora Lehntman, y la señora Lehntman necesitaba de Ana, pero siempre había otros recursos, y si Ana había cedido una vez, podía volver a ceder, así que ¿por qué habría de ceder la señora Lehntman? “

Tres vidas  - Gertrude Stein

Ediciones Troquel, 1966


martes, 20 de junio de 2017

el latido del tren

"A Melanctha le gustaba errar y detenerse junto a las playas de maniobras del ferrocarril, y observar a los hombres y las máquinas y los cambios y todo lo que allí se movía.  Las playas de ferrocarril poseen una imaginación inagotable.  Satisfacen cualquier tipo de naturaleza.  Para el hombre perezoso, cuya sangre circula lentamente, es un mundo en constante movimiento que se se da y brinda la sensación de un gran poder en movimiento.  Puede sentirlo intensamente sin tener que trabajar;  lo siente aún más que el hombre que trabaja allí o que el dueño.  Además, para las naturalezas a las que les gusta experimentar emociones sin complicación de los sufrimientos, es hermoso sentir cómo se hinchan las venas en el cuello, y la plenitud, y los latidos del corazón y todo el vibrar de la excitación que nace de contemplar el ir y venir de la gente, y de escuchar los latidos de las máquinas y el prolongado silbido.  Para un niño que mira a través de un boquete en el tapial que rodea la playa, es un mundo de fantasía lleno de misterio y movimiento.  El niño ama todo el ruido y luego ama el silencio del viento que antecede a la aceleración del latido del tren, que sale de golpe del túnel en cuya oscuridad se perdió, como se perdió el ruido; y el niño ama el humo, que a veces sale en anillos, y siempre resopla fuego y color azul."

Tres vidas - Gertrude Stein

Editorial Troquel, 1966 pág,18