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miércoles, 10 de agosto de 2022

nada de prisas

"Quiero acortar el tiempo y lo apuro de un trago, como un vaso de vino. Es verdad que el problema del tiempo no es cómo lo pasamos sino cómo nos alcanza. 
Los antiguos lo sabían. Se pasaban horas conversando, paseaban despacio. Sus leyendas siempre se continuaban unas con otras, mientras que nosotros queremos que las nuestras tengan límites precisos. Intentamos convertir el tiempo en espacio.
Así pues, nada de prisas. El sol no tiene prisa; la luna no tiene prisa. "

Timandra - Theodor Kallifatides



viernes, 3 de junio de 2022

la risa es la respuesta

 "Había sustituído el silencio por la risa. ¿Cómo no amarlo? La risa; su risa. He de hablar más sobre ella. He oído muchas risas. En la mesa, en el lecho. He oído reír a hombres y mujeres en el ágora, en el teatro; he oído reír a muchachos en la calle, por la noche. Pero nadie reía como él. 

Su risa no encerraba matiz despreciativo alguno, ni excitación erótica, ni sorpresa. Los chistes le aburrían y rehuía las vulgaridades. 

Su risa era un misterio. Nunca sabías porqué reía, y Sócrates, que estaba enamorado de él -¿quién no lo estaba? - y que naturalmente era muy severo con su persona, a menudo le hacía observaciones. 

- ¡Sólo los estúpidos ríen sin motivo! -le dijo en una ocasión en mi casa, mirándolo con sus ojillos miopes.

Mi amante no respondió. Pero por la noche, cuando estábamos sentados uno frente a otro en la amplia cama, me dijo: 

- Sócrates se equivoca, sólo los tontos necesitan una razón para reír."

Timandra - Theodor Kallifatides





sábado, 23 de octubre de 2021

en nombre de la ternura

 "Cuando era niño pensaba que moriría antes que mi madre, de acuerdo con el principio aquel de que el árbol sobrevive a su fruto.

Con el tiempo aprendí el orden lógico o por lo menos natural de las cosas, y entonces tuve otro problema ¿acaso podría causarle a mi madre una tristeza tan grande como mi muerte?

Ese pensamiento me hizo prudente y cauteloso. Mis juegos nunca fueron especialmente osados, por lo general procuraba estar cerca de ella, algo que ella me recuerda con frecuencia, cuando la llamo por teléfono los sábados.

Ella vive en Atenas. Yo vivo en Estocolmo desde hace alrededor de cuarenta y tres años.

- Hola mamá, soy yo - digo cuando levanta el auricular. Si está de buen humor me responde con alguna rima. Si no está de buen humor, se pone de buen humor.

- ¡Qué alegría oír a mi hijo, el pequeñito, el que vive en el extranjero y llama a su mamá, anciana ya!

Alguien podría pensar que siempre canturrea la misma tonada, pero no es así. A sus noventa y dos años conserva la capacidad de jugar con las palabras. Inmediatamente después, expresa su pesar.

- Tú, que no te separabas de mi falda, te fuiste tan lejos. 

No es una recriminación, simplemente no lo entiende. Tampoco yo lo he entendido. Me fui de mi país, pero ¿qué quería dejar atrás? "

Madres e hijos - Theodor Kallifatides








sábado, 31 de julio de 2021

la belleza de escapar

 "En la ciudad, bastaba con que me cambiara de acera para que todo el trayecto se convirtiera en una aventura distinta. Había días, sobre todo al principio de la primavera, en que no me apetecía ir directamente al trabajo. Entonces me daba una vuelta por el cementerio de Santa Catalina. Ahí estaba enterrado un amigo mío, que había rodado una película basada en mi primera novela. Murió joven y de repente. Me gustaba sentarme en uno de los bancos del panteón y abandonarme a la liguera embriaguez producida por la primavera y la muerte, por tantos pensamientos y sentimientos difusos, completamente convencido de que todo tenía un sentido que yo, sin embargo, no acertaba a poner en palabras."

Otra vida por vivir - Theodor Kallifatides