"Y saliendo acaloradamente a escribir esta crónica, con mil temas alborotados en mi cabeza, a última hora suena el teléfono y alguien me dice que Gladys Marín llegó en la mañana a Santiago desde Cuba. Y me cuesta un poco creerlo conociendo su delicado estado de salud. También, anteriormente, el editor me había pedido que escribiera algo sobre mi amiga, a pesar de haber publicado textos dedicados a ella hace algún tiempo. Quizás por eso, al caminar rumbo al Clinic buscando la sombra de este infierno pascuero, se me viene a la memoria una imagen, una tarde de mucho sol y alegrías varias en su casa de Lo Cañas cuando celebrando su cumpleaños, apareció un caballo pastando entre los cerros ¿Tú sabes andar a caballo, Pedro? , me interrogó Gladys con su mirada directa. No mucho, niña, porque parece que los caballos me huelen lo maripozón y no me hacen caso, se manejan solos.
Este no es así, querido, no tiene nada de homofóbico, es mansito. Mira, ven, subámonos. Alguna cámara registró ese momento y la brisa de aquella alegría en la distancia me estremece. Porque desde conocer a Gladys, en una entrevista que le hice en la Radio Tierra cuando era candidata, nos hicimos amigos en el acto. Un amor batallante, un amor de improviso, como un pájaro rojo que entra sin permiso por la ventana entreabierta del corazón."
Mi amiga Gladys - Pedro Lemebel
Editorial Planeta Chilena S.A. 2016
"Reconocer la realidad como forma de ilusión, y la ilusión como forma de realidad, es igualmente necesario e igualmente inútil". F. Pessoa
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