domingo, 21 de marzo de 2021

con ojo ajeno

 "¿Qué impresión te produjo la vida en las islas pequeñas durante tu visita?

Si no tienes un particular interés intelectual o ambiciones, y te sientes feliz en compañía de familia y amigos, la vida en Islandia puede ser agradable, porque sus habitantes son agradables, tolerantes y sensatos. Los islandeses están muy orgullosos de su país y de su historia, y no adolecen del más mínimo nacionalismo histérico. Siempre tuve la impresión de que aceptaban la crítica de buen grado. Aunque también debo decir que, en mi caso, sentí que era demasiado tarde. Estamos demasiados comprometidos en Europa para poder escapar, ni siquiera para desearlo. Aunque estoy seguro de que disfrutarías de una visita tanto como yo, creo que, a la larga, la sensatez escandinava te abrumaría tanto como a mí. La verdad  en el caso de ambos es que sólo somos felices viviendo entre lunáticos."

Cartas de Islandia - W.H.Auden y Louis MacNeice






viernes, 20 de noviembre de 2020

tesoros de la playa

 "Como suelen hacer los hombres cuando están solos, echaba piedras al mar, recordando -recuperando- el arte de lograr hacerlas besar la superficie saltando. Acostado boca abajo fuera del alcance de los últimos arroyuelos, colaba puñados de piedras pulidas por el mar, entresacaba algunas y, de cerca, comenzaba a verlas como los adultos han dejado de ver: como un niño mira y remira una flor, una hoja o una piedra, siguiendo sus vetas aluviales, sus fragmentos de color misteriosos, las placas de mica allí sepultadas, sintiendo (lo hacía) su forma de huevo o de rombo, pulida por la mano aceitosa y acariciadora del mar.

No todas las piedras eran en realidad piedras. Había óvalos ambarinos aplanados que el océano, tallador de gemas, había pulido a partir de botellas de cerveza quebradas. Había cabujones de vidrios azules y verdes (otra botella ahogada) que podrían haber pasado por aguamarinas o esmeraldas. Los niños los recogían en gorras o en baldes. Y una tarde, entre tales tesoros, mezclados con trozos de espuma de estireno -desechos de barcos de carga-, y con otras echazones que se arrojan al mar y flotan de nuevo para ser botadas otra vez en las playas de todo el mundo, encontró en las piedras con las que ocupaba una mano, como un monje que pasa las cuentas de su camándula, un auténtico tesoro. Entre los pedruscos de vidrio de color había un anillo de diamante y zafiro"

Un hallazgo - Nadine Gordimer



miércoles, 1 de julio de 2020

aquella niña

" - Ella dijo: También hay galletas.
Luego, con retraso, añadió, aún de pie, con su voz suave y serena:
- Hola, papá.
Nahum no encontró en su corazón ira ni resentimiento tan solo una punzante añoranza de aquella niña, como si no estuviera ahí, en la habitación a tres pasos de él, sino que se hubiese marchado a un lugar lejano y desconocido. Dijo con inquietud, y con tono interrogativo al final de la frase:
-He venido a ¿llevarte a casa?
David Dagan posó la mano en la nuca de Edna, acarició su espalda, jugó un poco con su cabello y dijo con calma:
-Edna no es un cachorro. No se la coge y se la deja.
¿Verdad, Edna?
Ella no dijo nada. Permaneció junto a la estufa, con los brazos alrededor de los hombros, sin prestar atención a los dedos de David Dagan que le acariciaban el cabello, y mirando la lluvia en la ventana.
Nahum levantó la vista y la observó. Le pareció serena y concentrada, como si sus pensamientos estuviesen inmersos en asuntos completamente distintos. Como si hubiese desviado su atención para no elegir entre esos dos hombres unos treinta años mayores que ella. O se esa elección apenas le concerniese. Solo se oía el azote de la lluvia en los cristales y el agua correr en los canalones. "

Entre amigos - Amos Oz

Ediciones Siruela S.A. 2013