"He escrito en otra parte que los vivos suelen ser tan evanescentes como los muertos, en Opus Nigrum, Zenón comprueba, con una suerte de angustia metafísica, la imposibilidad de localizar al obrero que fabricó aquel banco o tejió aquella lana... ¿ Y cómo encontrar entre la multitud, si así lo quisiéramos, al joven de los crisantemos de ayer, ni siquiera a la vendedora a la que, en la gran floristería de una calle cuyo nombre no sabemos, compramos esas flores para Yoko?
Una vuelta por mi cárcel - Marguerite Yourcenar
foto: Carmen Escudero

No hay comentarios:
Publicar un comentario