“Recordó el incidente que había hecho que Lenin se
convirtiera en alguien con identidad propia, el momento en que Estha y ella
dejaron de verlo como un simple pliegue del sari de su madre. Estha y ella
tenían cinco años, y Lenin unos tres o cuatro.
Se encontraron en la clínica del doctor Verghese Verghese (el pediatra y
manoseador de madres más importante de Kottayam). Rahel estaba con Ammu y Estha (que había
insistido en ir con ellas). Lenin estaba
con Kalyani, su madre. Tanto Rahel como
Lenin tenían el mismo problema: un
cuerpo extraño alojado en la nariz.
Ahora parecía una coincidencia extraordinaria, pero en su momento no
había tenido nada de insólito. Era curioso
cómo podían encontrarse connotaciones políticas hasta en lo que los niños
eligen para meterse en la nariz. Ella,
nieta de un Entomólogo Imperial; él, hijo de un trabajador militante del
Partido Comunista. Ella, una cuenta de
cristal, él, un garbanzo verde.”
El dios de las pequeñas cosas- Arundhati Roy

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