jueves, 28 de mayo de 2026

recipientes del olvido

 

“El mundo de sus ancestros fue para Kafka tan trascendental como el de los hechos importantes. Y este mundo, al igual que los árboles totémicos de los primitivos, conduce, descendiendo, hasta los anímales. No sólo para Kafka aparecen los animales como recipientes de olvido. En el profundo “Rubio Eckbert” de Tieck, el nombre olvidado -Strohmian- de un perrito, es la clave de una culpa misteriosa. Por lo tanto, se comprende que Kafka no se cansara jamás de acechar a lo olvidado en los animales. No son nunca un objeto en sí pero nada es posible sin ellos. Recuérdese al “Artista del hambre”, que, estrictamente hablando, no era más que un obstáculo en el camino a los establos. ¿No vemos acaso cómo cavilan, el animal en la “construcción” o el “topo gigante” mientras cavan? Aun así, en la otra cara de esta manera de pensar existe algo muy incoherente. Hay un vaivén inconcluso que lleva de una preocupación a otra, se degustan todas las angustias en un aleteo atolondrado propio de la desesperación. Por ello en Kafka aparecen también las mariposas; “El cazador Gracchus”, cargado de una culpa de la que nada quiere saber, "se convirtió en mariposa". "No se ría", dice el cazador Gracchus. Pero una cosa es cierta: de entre todas las criaturas de Kafka, los animales son los que más tienden a la reflexión."

Kafka - Walter Benjamin









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