“El mundo de
sus ancestros fue para Kafka tan trascendental como el de los hechos
importantes. Y este mundo, al igual que los árboles totémicos de los
primitivos, conduce, descendiendo, hasta los anímales. No sólo para Kafka
aparecen los animales como recipientes de olvido. En el profundo “Rubio Eckbert” de
Tieck, el nombre olvidado -Strohmian- de un perrito, es la clave de una culpa
misteriosa. Por lo tanto, se comprende que Kafka no se cansara jamás de acechar
a lo olvidado en los animales. No son nunca un objeto en sí pero nada es
posible sin ellos. Recuérdese al “Artista del hambre”, que, estrictamente
hablando, no era más que un obstáculo en el camino a los establos. ¿No vemos
acaso cómo cavilan, el animal en la “construcción” o el “topo gigante” mientras
cavan? Aun así, en la otra cara de esta manera de pensar existe algo muy
incoherente. Hay un vaivén inconcluso que lleva de una preocupación a otra, se
degustan todas las angustias en un aleteo atolondrado propio de la
desesperación. Por ello en Kafka aparecen también las mariposas; “El cazador
Gracchus”, cargado de una culpa de la que nada quiere saber, "se convirtió
en mariposa". "No se ría", dice el cazador Gracchus. Pero una
cosa es cierta: de entre todas las criaturas de Kafka, los animales son los que
más tienden a la reflexión."
Kafka - Walter Benjamin

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