martes, 27 de octubre de 2026

del amor humano, fragancias vespertinas y rayos de sol

 “M. Laruelle se preguntó si llovería;  en ocasiones, aunque pocas veces, ocurría en esta época, como, por ejemplo, el año anterior en que llovió fuera de temporada.  Y aquellos nubarrones en el sur eran de tormenta.  Se imaginó que podía olfatear la lluvia y se le ocurrió que nada le agradaría tanto como mojarse, empaparse hasta la médula, y caminar sin cesar por esta tierra agreste con sus pantalones de franela blanca pegados, cada vez más y más y más mojado.  Contempló las nubes:  oscuros caballos veloces se movían en el cielo ¡Sombría tempestad que se desataba a destiempo! Así ocurría con el amor, pensó; el amor que llega demasiado tarde.  ¡Sólo que a este no seguía la calma, como cuando la fragancia vespertina o el rayo de sol, lento y cálido, vuelven a la tierra sorprendida!  M. Laruelle se alejó apresurando el paso.  Y si tal amor de pronto nos enmudece, nos ciega, nos enloquece o nos mata:  con encontrarle un símil no vamos a cambiar nuestro destino.  Tonerre de dieu! … Describir el amor tardío no apaciguaba sed alguna.

Bajo el volcán – Malcolm Lowry



No hay comentarios:

Publicar un comentario